El huésped  

El huesped

¿La "obra maestra" del género de monstruos?
Ya no hay Godzilla, ya no hay King Kong. Para rescatar al cine "de monstruos" ahora contamos con un "huésped" y no es nada malo.
Por Joaquín Rodríguez

Las películas de monstruos mutantes, seres que generalmente son producto de acciones humanas que tienden a destruir o alterar a la naturaleza, han sido particularmente populares y prolijas desde la década de los 50. El clásico máximo de este subgénero es, innegablemente, Godzilla (Gojira, Japón, 1954) de Ishiro Honda, pero hay otras piedras de toque como Ellos (Them!, EUA , 1954), de Gordon Douglas o Tarántula (Tarantula, EUA , 1955) de Jack Arnold.

En años recientes, con el nuevo resurgimiento del cine de horror y sobre todo con la preeminencia de este tipo de producciones surgidas en el seno del cine oriental, uno se preguntaba cuándo regresarían los monstruos mutantes (aclaro, las buenas películas de monstruos mutantes) y la respuesta se llama El huésped, una producción de Corea del Sur, otro de los países lideres en el horror contemporáneo, dirigida por un tal Joon-ho Bong.

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Un director con futuro Bong, para entrar más en confianza, apenas ha firmado tres largometrajes, pero ya con el segundo de ellos, Memories of Murder (Salinui Chueok, Corea del Sur, 2003), llamó poderosamente la atención al abordar el género policiaco con gran seguridad, un enorme sentido visual y por supuesto, un manejo muy objetivo de la violencia, como en toda película oriental de género que se respete. El huésped es apenas su primera incursión en el horror, pero muy al margen de su habilidad para re-actualizar el género y sus convenciones, lo que más sorprende es su capacidad para crear atmósferas, construir excitantes escenas de acción, manejar con pericia efectos especiales (concretamente su monstruo) y sobre todo, introducir pequeños momentos reflexivos que ahondan con enorme belleza en la psicología de sus personajes, aparentemente unidimensionales. Esto último queda de manifiesto en una extraña y desconcertante escena en la que la familia protagonista cena mientras que su hija ausente se une repentinamente a ellos, no en un plano real, sino en uno metafórico que devela el nivel de unión y dependencia que han desarrollado todos ellos frente a la tragedia.

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Un “monstruo” de antología Todo esto para decir que este talento coreano al que hay que seguir desde ahora, logra trascender su anécdota sin renunciar a entregarnos una entretenidísima película de “monstruos”, tal y como lo hizo Ishiro Honda hace 50 años, cuando Godzilla conquistó los corazones de todos a pesar de ser el villano y escondiendo tras de sí una ácida reflexión respecto de la realidad nuclear en el mundo de la post-guerra.

Y así como a Godzilla se le perdonó el que evidentemente se trataba de un señor disfrazado en un traje de hule espuma, al monstruo de El huésped se le perdona ahora con facilidad su obvio origen digital (condición también atribuible, por ejemplo, a todas las criaturas de El señor de los anillos), todo en favor de un diseño realmente sobrecogedor cuya descripción, si es que nos piden una, se acerca a la mezcla de un calamar gigante con un dragón de komodo.

En todo caso, El huésped ha trascendido también los limites de su género para convertirse en una de esas películas que han sido bien recibidas y festejadas en los círculos de los festivales internacionales. Su mayor triunfo ha sido el de haber sido estrenada en el Festival de Cannes 2006, nada menos que en la sección de la Quinzaine des realisateurs, en donde obtuvo el visto bueno de los especialistas. Ahora toca que los cinéfilos de multiplex, los que sí saben de este género, le den su visto bueno y descubran que al paso que van, son los rientales los que le van a comer el mandado a Hollywood. Si es que no lo han hecho ya.

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¡Esas traducciones!
Otra vez los puristas delenguaje, contraatacamos. Aunque en términos generales no está mal el haber llamado a esta brillante película El huésped, título que de todas maneras se atiene a la premisa de la cinta, en realidad debió llamarse El anfitrión, que sería la traducción correcta de la palabra Host.
Es decir, se utilizó el antónimo, pero dado que en esta historia hay un huésped y un anfitrión, no está tan mal. De cualquier manera: ¿qué pasa con los títulos en español?

El huésped
(Gwoemul, Corea del Sur, 2006)
Dirige: Joon-ho Bong
Actúan: Kang-ho Song, Hie-bong Byeon, Hae-il Park,
Du-na Bae, Ah-sung Ko
Guión: Chul-hyun Baek, Joon-ho Bong, Won-jun Fotografía: Hyung-ku Kim
Duración: 119 min.

Pongámonos Técnicos
• El suspenso, muy bien sostenido
• El sentido del humor: cruel y mala leche
• Un trabajo de cámara realmente notable
• Varias secuencias de acción muy bien resueltas, pero otras más con detalles poéticos (¡sí!), sorprendentes y muy bellos
• Que los malos sean los gringos

Pongámonos Rudos
• El monstruo, en las secuencias finales, se ve un poquito chafa.
• El ritmo decae entre tantas subtramas.
• También al final, todo se vuelve convencional, exagerado y melodramático.

 

 
   
 
 
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