Hellboy y el Ejército Dorado  

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Guillermo Del Toro: Monstruosidades
Por Juan Evers

Las películas de Guillermo del Toro habitan en una dimensión aparte. No son películas para niños, pero tampoco son cintas para adultos. Se ubican en un tibio punto medio entre lo ingenuo, lo tenebroso, lo monstruoso, lo metafísico y lo francamente ñoño. Son películas eficaces que capturan la personalidad de su creador -tal vez un poco mas de lo que él mismo desea-, evidenciando al niño miedoso que nunca pudo mirar debajo de la cama, bajar solo al sótano o mantener la vista en las sombras que se proyectaban en su ventana por las noches. Son documentos de un cineasta que se ha arrancado las raíces borrando cualquier rastro de “lo mexicano” en su obra. Exilio artístico, auto impuesto, de un país que no le ha dado paz, tranquilidad, respeto, o seguridad. Por medio de lo tenebrosamente cinematográfico combate a sus propios monstruos.

De la Condesa a los monstruos
El recuerdo mas vívido que tengo de Guillermo del Toro es el de una entrevista que dio con motivo de la promoción de la película de su cuate Alfonso Cuarón, Y tu mamá también (México, 2001), en la que fervorosamente señalaba las enormes ventajas de hacer una película en México dirigida al publico mexicano. Decía algo así como: "¡no manches! Estar viendo la película y de repente ver Reforma, ¡y el Viaducto!, ¡es increíble!".

Esta maravillosa experiencia, según él, de reconocer tu entorno en la pantalla y al mismo tiempo reconocerte a ti mismo es algo que él ciertamente no practica, algo que no encaja en su estilo cinematográfico, y honestamente es algo que a mi no me emociona demasiado. Para empezar, casi ningún director mexicano quiere que su película parezca mexicana, todos quieren hacer parecer a la ciudad de México como Nueva York, o mínimo como una colonia Condesa extendida de Satélite a Coapa, con un pequeño bachecito en las zonas ruinosas de Observatorio a Santa Fe. (Y ni me hagan empezar con las directoras mexicanas, esas son las peores en cuanto a descripción de entorno, pero ese es asunto de otra entrega.) Y cada día nuestro entorno está caricaturizado en las telenovelas que inundan todas las pantallas de tele, así que lejos de reconocernos, nos confunde.

Esa entrevista llega a mi memoria cada vez que veo una película de Del Toro, porque, aunque alaba a su amigo Cuarón por hacer una película mexicana en México, él sistemáticamente ha borrado cualquier rastro de “lo mexicano” de sus películas. Basándonos exclusivamente en ellas, es imposible detectar si el autor nació en Los Angeles o en Barcelona. Inclusive en algunos momentos he llegado a dudar si Del Toro es mexicano, en serio. Ha habido entrevistas para la tele española en las que lo he oído "sesear" como el más vulgar de los futbolistas mexicanos, que tras vivir 25 años en Tlatelolco, después de 15 días en Valencia, olvida cómo pronunciar "Xochimilco".

Pero dejemos eso a un lado. Las fronteras no existen en el arte, Y si Memo Del Toro ha decidido ser un ciudadano universal creo que lo ha logrado de manera brillante. Sus películas son entretenidas y visualmente eficaces, poseedoras de atmósferas en su mayoría lúgubres y de pequeños universos verosímiles al interior de la lógica de la película. Algunas veces son más un catálogo de servicios de maquillaje y efectos especiales, que piezas provistas de poesía y humanidad. Pero reiteradamente existen la orfandad, el abandono, la culpa, el personaje solitario como temas recurrentes sobre lo humano y dadores de profundidad. Y los monstruos... los monstruos, todas estas criaturas a las que Del Toro ha confesado estar profundamente ligado, tal vez en un intento por enfrentar sus miedos personales; pueden ser criaturas de mil tentáculos y fauces voraces, cucarachotas asesinas o pequeños espectros en la figura de niños aterrorizantes. Monstruos en la mas básica de las encarnaciones cuyo único simbolismo es lo aterrorizante, no hay una metáfora, una representación, son sólo monstruos, y generalmente, muy bien hechos.

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Antes del Laberinto
Desde Cronos (México, 1993) hasta El laberinto del Fauno (México-España-EUA, 2006), es innegable la importancia que tienen los diseñadores de producción en el cine de Del Toro. Son películas de maquillaje, de decorados, de sets fantásticos y personajes sobrenaturales, de atención quisquillosa al detalle, la cualidad principal de un especialista del maquillaje como fue Del Toro en sus inicios.

Hay también una solvencia en el trabajo de elección y dirección de actores: Mira Sorvino en Mimic (EUA, 1997), Marisa Paredes en El espinazo del diablo (España-México, 2001), Maribel Verdú en El laberinto del fauno, todas interpretan personajes fuertes, complejos y creíbles gracias a actuaciones sobresalientes y precisas indicaciones de dirección.

Aceptémoslo, Cronos es una película menos que memorable, pero fue una carta de presentación, una especie de catálogo de las habilidades de Del Toro en una época de vacas flacas en el cine nacional, es, por decirlo así, su demo.

Mimic fue la novatada en el cine gringo, un constante chocar de cabezas con los ejecutivos del estudio y la manchadez de no dejarlo usar a su fotógrafo de cabecera, Guillermo Navarro.
El espinazo del diablo fue el inicio de una nueva etapa en su carrera, cine en otro continente, con otro sistema, con otros actores, libertad y dominio sobre las decisiones.

Blade 2 es un tropiezo, un sacrificio, pero al mismo tiempo una puerta hacia el proyecto de sus sueños: Hellboy.

El amorío post Fauno
Aunque todo mundo hable ahora de El laberinto del Fauno, en realidad es Hellboy (EUA, 2004) la obra mejor terminada de Del Toro. A pesar de ser una película de superhéroes, logra crear una conexión a través de la humanidad de los personajes. Estos respiran y habitan un espacio de manera creíble. El ensamble de actores sencillamente hace click y la película es al mismo tiempo interesante, divertida y visualmente atractiva. Ron Perlman realiza un trabajo soberbio dándole vida y simpatía al personaje, al mismo tiempo que se consolida como el actor fetiche de Del Toro. La película tiene todos los elementos para generar una franquicia exitosa a la altura de Indiana Jones: una mitología sosa pero sabrosa, una historia de amor disparejo, un protagonista imperfecto pero entrañable, una heroína disfuncional (Selma Blair) que ha besado de lengua a Buffy la cazavampiros y al tipo que siempre, siempre, siempre, meten en un disfraz (Doug Jones)
Para Hellboy 2, Del Toro ha optado por traer al editor Bernat Vilaplana con quien ya trabajó en El laberinto del Fauno, y al director de arte Peter Francis, que se encargó del primer Hellboy.
Danny Elfman es el encargado de la partitura y el implacable cine fotógrafo Guillermo Navarro, cómplice casi omnipresente en la obra de Del Toro, regresa para demostrar que el Oscar recién ganado le queda corto y le llega tarde (de hecho yo se lo hubiera dado por Del crepúsculo al amanecer, por esa maravillosa escena en la que Santanico Pandemonium o Salmami Hayek, baila cadenciosamente al ritmo de Tito & Tarantula mientras hace a Tarantino beber de su pie… ¡¡¡Uuuuuufffffffffffff!!!, esa escena, fotografiada brutalmente por Navarro, pertenece al olimpo del cine, junto con la regadera de Psicosis o la secuencia de las escaleras de Odessa en El acorazado Potemkin), demostrando así que una enorme parte del aspecto visual en las películas de Del Toro es responsabilidad de Navarro… ¿o por qué creen que Guillermo nomás no lo suelta?)
No quiero iniciar una discusión sobre "¿Quién es el mejor director mexicano de la actualidad?", porque todos sabemos que ese es Alfonso Cuarón (el tipo usa el octágono para filmar, tiene a Lubezki, sus cintas tardaran mucho más en envejecer y poseen una dimensión poética que Del Toro jaaaaamás tendrá), pero las cintas de Del Toro son mas entretenidas, y jalan a la fanaticada de los cómics, que son fieles y hasta irracionales (generalizo) como boxeador en cantina.
Al final, Del Toro ha dejado atrás las ataduras de "lo mexicano" y como los monstruos de sus películas, ha mutado para consolidarse como un entretenedor que no sabe de fronteras.


FICHA TÉCNICA
Hellboy II: el Ejército dorado
(Hellboy II: The Golden Army, EUA, 2008)
Dirige: Guillermo del Toro
Actúan: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, John Hurt
Guión: Guillermo del Toro
Fotografía: Guillermo Navarro

 

 
   
 
 
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